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Blanes: puerta de la entrada a la Costa Brava

 

 

  

 

Blanes: puerta de la entrada a la Costa Brava

 

 

 

 

 

El municipio de Blanes está situado a unos 70 km al norte de Barcelona. La población está enmarcada en un paisaje natural de gran belleza: mar, vegetación y clima atemperado. El mar es el elemento que configura el carácter marítimo y mediterráneo de su gente y es el eje vertebrador de la economía local, dedicada esencialmente a la pesca, el comercio y el turismo. Blanes dispone de una oferta de establecimientos de alojamiento, restauración y ocio pensados para los más pequeños y reconocidos con la marca oficial Destino de Turismo Familiar. La certificación garantiza a los visitantes que las familias podrán disfrutar de ventajas y los servicios adecuados a sus necesidades. Hay 37 zonas de juegos infantiles, animación infantil en la playa en julio y agosto, y los hoteles y restaurantes disponen de menús infantiles, baberos y sillas adaptadas. La vocación de turismo familiar viene dada por las características del municipio, una población tranquila para descansar y con numerosos atractivos y actividades para realizar en familia, desde visitas de interés cultural hasta trayectos en crucero a las poblaciones próximas. Blanes dispone de un mapa de rutas a pie y en bicicleta por toda la población y alrededores. Nuestra oferta de campings es una de las más interesantes y completa de Cataluña.

 

El centro geográfico de la población es también el centro neurálgico del comercio, uno de los sectores más dinámicos con establecimientos centenarios. Los lunes, además, se instala en el Paseo del Mar el mercado semanal con todo tipo de artículos a buen precio, ropa y accesorios. La zona comercial del centro ofrece muchas posibilidades para ir de compras, con una amplia oferta de comercios antiguos y modernos con productos artesanos y tradicionales; las pescaderías que venden el pescado fresco del día procedente de la lonja conviven con los grandes supermercados situados en el polígono industrial. El mercado de frutas y verduras situado en el Passeig de Dintre tiene su origen en la Edad Media, reúne a los agricultores de Blanes y alrededores para vender sus productos de lunes a sábado bajo la premisa del producto de proximidad: de la huerta del payés, a la nevera.

 

 

 

 

Tras las compras, un paseo por las antiguas calles de Blanes nos descubre una multitud de lugares interesantes. Podemos realizar una ruta a pie por el núcleo antiguo para visitar el pasado noble de Blanes, presidido por la Iglesia de Santa Maria (siglo XIV), y los restos del Palacio del vizconde de Cabrera. En la calle Ample, del siglo XVII, destacan algunas casas como la casa Oms y la casa Miralbell. Es imprescindible subir al Castillo de Sant Joan, a pie o en coche, para tener una perspectiva única de los horizontes y unas vistas espectaculares de Blanes y sus alrededores. Uno de los monumentos destacados de la población es la Fuente Gótica, una joya del gótico civil catalán y el más representativo de la ciudad por su antigüedad y su céntrica ubicación. Acabada alrededor de 1438, fue encargada por el vizconde Bernat Joan de Cabrera y buena parte de los elementos nobles están construidos con piedra procedente de Mallorca y Girona. La estructura de las calles del barrio antiguo tiene un aire medieval, con vías estrechas orientadas del mar hacia el interior y casas pequeñas con los nombres populares de sus habitantes.

 

La profunda tradición católica de la población llevó a las zonas más alejadas del centro la vocación religiosa con las ermitas de Sant Joan, Santa Bàrbara y Sant Francesc, mientras que las capillas de la Antiga, la Salut y la Esperança pronto fueron incorporadas al núcleo urbano. Todas ellas pueden visitarse. La más alejada es la ermita del Vilar, lugar de peregrinación de los blandenses desde 1795 en un voto fiel de agradecimiento a la Mare de Déu del Vilar, que libró a la población de la invasión francesa, y es también lugar de encuentro y celebración al aire libre en la fiesta patronal del Vilar.

 

 

 

 

En el recorrido por Blanes encontraremos la huella dejada por arquitectos modernistas, biólogos, poetas y escritores que vivieron y veranearon aquí, admirados por los encantos de nuestra población. Uno de los escritores catalanes más reconocidos, Joaquim Ruyra, plasmó a las gentes y los paisajes de Blanes en reconocidas obras, y aquí pasaba los veranos en la casa de su familia materna, en la calle Ample. En esta vía principal encontraremos también el paso del escritor chileno Roberto Bolaño, que llegó a Blanes en 1985 y fijó aquí su última residencia, hasta su fallecimiento en el año 2003. Poeta, ensayista y novelista, en Blanes escribió buena parte de su obra, por ello la ciudad recuerda su presencia y aportación con la Ruta Bolaño, un recorrido ilustrado por los lugares que frecuentaba y sus domicilios. Blanes es el escenario donde describe la transformación urbanística de los años 80 que atrajo a miles de veraneantes de sol y de playa e inmigrantes deseosos de encontrar trabajo.

 

Y tras la cultura y las compras… ¡llega la hora de la fiesta! La Fiesta Mayor de Santa Anna, a finales de julio, trae consigo casi dos semanas de actividades festivas para todas las edades, bailes y conciertos, las atracciones y los inigualables fuegos artificiales, el prestigioso Concurso Internacional de Fuegos de Artificio de la Costa Brava por el que compiten pirotecnias de todo el mundo y que este año 2016 celebra su 46ª edición. El origen de los fuegos remonta a 1891, cuando el escritor blandense Josep Alemany reflejó la celebración en su diario personal: “Después de cenar entre fuegos artificiales, serenatas, bailes y bebidas pasamos la noche". En 1970, en pleno apogeo turístico de la Costa Brava, el Ayuntamiento apostó por realizar una exhibición más espectacular que de costumbre y el gran éxito de la iniciativa dio lugar a la creación del concurso. El lanzamiento se realiza desde la roca de Sa Palomera –marco incomparable por su belleza y situación–, más de medio millón de personas acaban presenciando cada año este espectáculo pirotécnico único desde diferentes puntos con el mar de telón de fondo, y algunos privilegiados lo disfrutan desde el mar en una embarcación. La cantidad de público convocado lo sitúa entre uno de los actos festivos más concurridos de Cataluña.

 

 

 

 

Únicos son también los dos jardines de Blanes: Marimurtra y Pinya de Rosa, visita imprescindible y muy recomendada para ir con niños. El Jardín Botánico Marimurtra fue fundado en 1921 por el empresario alemán Karl Faust Schmidt (1874-1952) establecido definitivamente en Blanes, quien creó un impresionante jardín botánico que, con más de 4.000 especies, es un referente en Europa que recibe unos 120.000 visitantes cada año. Consta de una zona subtropical y otra templada, y un jardín y un bosque mediterráneos. El recorrido está repleto de bellos miradores sobre el mar. Uno de sus rincones más atractivos y fotografiados es el templete Linné desde donde podemos admirar en todo su esplendor los acantilados, la cala Sa Forcanera, la Punta de Santa Anna y al fondo, la Punta del río Tordera. La Fundación Carl Faust se ocupa de la administración del jardín y gestiona también la Estación Internacional de Biología Mediterránea, pionera en el campo de la biología evolutiva. Los objetivos de dicha fundación son el mantenimiento de la colección de plantas vivas, la conservación de la flora endémica o amenazada, y la investigación y conocimiento del medio vegetal. El Marimurtra fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional por el gobierno de la Generalitat de Catalunya en 1995.

 

 

 

 

Otro impresionante recinto es el Jardín Pinya de Rosa, ubicado entre Blanes y Lloret de Mar, a unos 3 km del centro. Fue fundado por el ingeniero catalán Dr. Ferran Rivière de Caralt en 1945, que lo crea poco después de comprar la finca y posteriormente fue declarado Paisaje Natural de Interés Nacional. El jardín presenta un espectacular muestrario de especies tropicales –más de 7.000–, entre las que destaca la colección de unas 600 especies diferentes de Opuntias considerada por los expertos internacionales en botánica como la mejor del mundo. El paraje cuenta también con un bosque mediterráneo virgen junto al mar y la cala de s’Agulla.

 

Blanes ha vivido siempre del mar. En el siglo XIX la actividad marítima era intensa, con un importante número de entradas y salidas de barcos de cabotaje y los que partían a hacer las Américas. Los astilleros de Blanes fueron los más importantes de la costa norte catalana entre los años 40 y 70, siempre ha conservado el espíritu de un pueblo de pescadores. El puerto pesquero, el tercero de Cataluña en volumen de capturas, dispone de una tradicional lonja de pescado que se ha ido modernizando con equipamientos tecnológicos. Diariamente se realizan dos subastas que se pueden presenciar desde la gradería por un precio simbólico, una por la mañana con el producto de la flota de cerco (principalmente sardina, boquerón y jurel), y otra por la tarde con el de las flotas de arrastre, artes menores y sonseras (gamba, rape, merluza, sonso, etc). Se sabe que desde el siglo XVIII el pescado se vendía en Es Portal (actual placeta de la Verge Maria); en la actualidad las pescaderías de la Plaza dels Dies Feiners llevan el pescado del día hasta el consumidor local.

 

 

 

 

Gastronomía

 

La gastronomía local está vinculada a ese carácter marinero, con una rica diversidad que nos ha llegado a través de las recetas que elaboraban los pescadores en sus jornadas de pesca, en las mismas barcas y con sus propias capturas. Platos como el cim i tomba o la fideuá (aquí denominado rossejat de fideus), han ido evolucionando a lo largo de los años a través de nuestros pescadores, cocineros y hogares, como decía hace ya más de 100 años, Ferran Agulló, que aseguraba que tenemos gastronomía propia. Uno de los platos típicos de aquellos pescadores y de nuestra cocina es el suquet, que cada cual elabora de manera diferente y según el pescado del día. Era uno de los platos preferidos de nuestro gran escritor Josep Pla. Por ello Blanes dedica nada más y nada menos que un mes a estas recetas que siguen formando parte de las cartas de nuestros restaurantes: son las Jornadas Gastronómicas “Suquet de peix de Sa Palomera de Blanes” que tienen lugar del 1 al 30 de junio y que este año 2016 celebran su novena edición. Los restaurantes participantes ofrecen menús gastronómicos donde degustar además otras especialidades de nuestra cocina.

 

 

 

 

La oferta de restauración es amplia, excelente y variada. Al igual que el paisaje que envuelve el municipio, en la cocina se combinan exquisitos productos del mar – como la prestigiosa gamba de Blanes –, la montaña y la huerta, todos ellos maridados a la perfección con los cavas y vinos de la tierra.

 

Antiguamente la viña era un cultivo habitual en Blanes que, unido a la proximidad de la industria corchera, dio lugar a la creación de los primeros cavas embotellados del país hace ya 150 años. La familia pionera del cava en Blanes fue la familia Vilaret, cuando un nieto de Agustí Vilaret construyó en 1918 una nueva bodega y comercializó el champán Laviret, jugando con las letras del apellido del abuelo. El enólogo Antonio Membrives recuperó la marca en el 2013.

 

 

 

 

Hoy, Ses Vernes continúa cultivando las viñas que rodean los bosques de pinos, con la mirada puesta entre las montañas del Montnegre y el Montseny y los aires del Mediterráneo, que influyen en el desarrollo de sus cuatro variedades de cepas: monastrell, garnacha, malvasía y pasa blanca (xarel·lo). El trabajo artesanal de las viñas y una crianza superior a 9 meses dan lugar a unos delicados cavas de finas burbujas con recuerdos a frutos diversos.

 

Mientras tanto, el fondo marino de la bahía de Blanes acuna otro novedoso proyecto, el Coral Marine Sea Drink, un exquisito vino espumoso de características singulares que realiza su proceso de fermentación y crianza a 35 metros de profundidad durante 18 meses como mínimo, con una baja luminosidad y una temperatura prácticamente constante a 12 grados que le proporcionan una textura fina y elegante, dotándolo de personalidad sin perder toda su esencia.

 

 

 

 

Además del cava, la viña siempre ha proporcionado buen vino a los habitantes de Blanes, donde prácticamente cada casa elaboraba el suyo propio en botas de roble. Este vino aún se puede encontrar en el mercado y en las tiendas, como el “Blanc de Vela” de las viñas Cal Correu, que cultivan la tierra desde 1880 y ahora producen un vino afrutado que marida a la perfección con aquellos arroces, pescados y mariscos de nuestra gastronomía.

 

También las cervezas artesanas tienen un lugar en Blanes. De nuevo fusionando tradición y modernidad, dos productores locales de raíces irlandesas han irrumpido en el mercado de la cerveza llevando su pasión al ámbito comercial. Los hermanos Kevin y Pep Andreu fundan la cerveza Marina arrastrados por una pasión cervecera que empezó hace más de 15 años. Producen de forma artesana una bebida socializadora, cautivadora, utilizando siempre materias primeras naturales y frescas, lo que les ha llevado ha recibir este mismo año dos medallas de plata en el Barcelona Beer Festival 2016 con dos nuevas cervezas. Son los organizadores desde 2010 del Festival Birrasana, que durante todo un fin de semana de primavera invade el paseo marítimo blandense con las mejores cervezas artesanas de Europa.

 

En la misma línea pero procediendo de la tradición pesquera, nace la también premiada cerveza Popaire. Su creador, el joven Kristian, pescaba pulpos – era pulpero (en catalán popaire) –, de ahí el nombre de la cerveza vinculado al mar. Organizan visitas y catas de cerveza en su cervecería de Blanes, con un recorrido por las instalaciones del obrador donde el cervecero mismo explica el proceso de elaboración y ofrece una cata de sus diferentes cervezas.

 

 

 

 

Blanes cuenta con  un amplio abanico de productos que tienen en la calidad su signo característico y una larga tradición familiar que algunas modestas empresas comercializan con cariño y dedicación, como las recetas centenarias de las carnicerías Cal Burguet y Can Queldra o los deliciosos bombones elaborados por la Pastelería Orench, las Carboneras, que toman su nombre del barrio de Sa Carbonera, donde antiguamente las carboneras del pueblo apilaban los sacos llenos de carbón para ser embarcados. Desde esta prestigiosa pastelería que ha celebrado recientemente su centenario, Quimeta Llinàs hacía en 1914 unos bombones que vendía a los marineros cantando: “Marinero que vienes de nuevas tierras con barcos de blancas velas compra las dulces carboneras, que se llenará tu boca de estrellas”. En el año 2004 Francesc Ros, gran maestro pastelero, volvió a elaborar las carboneras siguiendo la receta original. Esperemos que cuando las degusten se les llene la boca de estrellas. Otras iniciativas, no por ser más recientes son menos interesantes: el Jardín Marimurtra elabora su propia miel gracias a las abejas que habitan en el recinto; la miel del Marimurtra posee unas cualidades gustativas y medicinales que le dan un sabor especial.

 

De las estrellas, a las ricas tierras regadas por el Tordera que dan lugar a otro de nuestros productos autóctonos: la “mongeta del ganxet” o judía del ganxet. Se trata del único producto de Blanes con Denominación de Origen Protegida otorgada en 1993 por la Generalitat de Cataluña, una DOP que incluye las dos comarcas del Vallés y algunos municipios del Maresme y la Selva. Es una variedad de legumbre típica que se siembra habitualmente en el mes de julio, después del cereal. Su principal característica visual es la marcada forma de riñón o gancho –de ahí su nombre en catalán ganxet–, y la culinaria es su fina piel, casi imperceptible, que una vez cocida resulta de una cremosidad excepcional.

 

 

 

 

Playas

 

 

 

 

Aprovechando un día soleado típico de la Costa Brava disfrutaremos de un baño en las playas de Blanes o haremos un recorrido en barco para descubrir los acantilados y sus calas escondidas, algunas accesibles solo en barca. La roca de Sa Palomera marca el inicio, es el Portal de la Costa Brava y punto emblemático para sus habitantes, que disfrutan a diario de la bahía y la playa central de la población. El periodista y poeta Ferran Agulló le puso el nombre de “brava” a nuestra costa en el diario La veu de Catalunya (1908) al contemplar el mar desde el promontorio del convento de Blanes: “era dalt d’un espadat feréstec, que baixa al mar en terratrèmol de roques, per atzavares verdes i fonolls d’or; (…) a garbí, la plàcida corba de les platges de Blanes i Sabanell, fins a la punta de la Tordera, separades per un illot rocós –Sa Palomera– que un istme ha juntat a la terra, reposa la mirada i l’enteniment, aixelebrats per l’espectacle de la costa brava”.

 

Hacia el sur se extiende la playa de s’Abanell hasta la desembocadura del Tordera, ideal para practicar actividades acuáticas (jet ski, rafting, parasailing). Hacia el norte, tras el puerto, se encuentra la Punta de Santa Anna, el lugar preferido para iniciarse en el submarinismo, y a continuación se encuentra la cala Forcanera, la primera de la Costa Brava, virgen y recogida entre las rocas del Jardín Botánico Marimurtra. La belleza de la costa de Blanes se prolonga en la cala Sant Francesc, una playa de arena dorada, también conocida como Cala Bona, y por último la cala Treumal, ambas con restaurantes para poder disfrutar de una sabrosa comida mediterránea frente al mar. Nuestras playas disponen de diferentes servicios que le otorgan el distintivo de Bandera Azul; un total de 3,5 km de playas que ofrecen además unos extraordinarios valores naturales y paisajísticos que hacen de Blanes un auténtico paraíso del Mediterráneo.

 

 

 

 

Turismo activo

 

Blanes ofrece al visitante una amplia variedad de actividades para realizar al aire libre durante su estancia disfrutando de los diferentes tipos de paisaje, en el mar y en la montaña, a través de campos y bosques… running, BTT y ciclismo de carretera –con hoteles y empresas especializadas–, observación de aves, y todo tipo de actividades acuáticas. ¡Los más atrevidos disfrutan del mar nadando durante todo el año! Blanes dispone de unas playas fantásticas, una climatología muy favorable para salir a remar casi todos los días del año. Puedes disfrutar por primera vez de la experiencia de hacer paddel surf en la Costa Brava y disponemos un amplio abanico de empresas dedicadas a la vela, el alquiler de embarcaciones con o sin patrón, excursiones náuticas, navegación en kayak, submarinismo, pesca deportiva, snorkel, etc. Podemos vivir el mar con excursiones relajadas o con las experiencias más aventureras, actividades al alcance de todas las inquietudes.

 

 

 

 

En 2015 se puso en marcha la nueva marca “Blanes X Runners” con el objetivo de promocionarnos como uno de los territorios más idóneos de Cataluña para corredores y corredoras, no sólo por sus parajes naturales sino también por su capacidad organizativa y sus infraestructuras, entre ellas la Ciudad Deportiva. El Ayuntamiento y las tres entidades del municipio que se dedican a disciplinas relacionadas con el atletismo –el triatlón, las caminatas y el senderismo– unieron esfuerzos para impulsar el deporte y atraer a los amantes de estas modalidades. Pusieron en marcha un calendario conjunto, entre las que destaca la más popular y con el mayor número de participantes: la Caminada Popular Nit de Sant Bonós que se celebra a finales de agosto y que llega a los 5.000 participantes. “Blanes X Runners” se inscribe en el marco de las dos certificaciones con que cuenta el municipio desde hace años: la DTD (Destino de Turismo Deportivo) y la DTF (Destino de Turismo Familiar). Además, contamos con uno de los mejores corredores ultrafondistas de Europa, Xavi Marina, que empezó a correr a los 17 años y durante cinco años organizó la Costa Brava Xtrem Running, una carrera por etapas de Blanes a Portbou.

 

Nuestras instalaciones deportivas son de primer nivel. El Club de Vela, fundado hace más de 70 años con el objetivo de fomentar el deporte de la vela, es actualmente un espacio moderno, a la vanguardia de los clubs de la provincia de Girona, con unas instalaciones punteras y un referente que ha permitido a la entidad conseguir su distintivo DTD. El Club Vela Blanes combina así ubicación, clima y actividad al alcance de socios, visitantes y población local para ofrecer un turismo náutico en auge con todo tipo de servicios: cursos de vela, kayak, paddle surf, windsurf, alquiler de embarcaciones, varada, etc, y desde hace un año su nuevo espacio Fitness & Spa en el recinto para el bienestar y la salud de los usuarios del club. Dispone de 180 plazas de aparcamiento y organiza acontecimientos deportivos de primer nivel –mundial, europeo, campeonatos de España y Cataluña– que son foco de atracción turística.

 

 

 

 

En febrero de 2011 se inaugura en Blanes un ambicioso proyecto: la Ciudad Deportiva, una completa instalación de 40.000 m2 pensada para poder practicar la casi totalidad de deportes de pista cubierta, con un campo de fútbol de césped artificial y 360 plazas de aparcamiento subterráneas. La Ciudad Deportiva está situada en la entrada de Blanes, conectada con las principales vías de comunicación (N-II y autopistas C-32 y AP-7). En ella puede practicarse baloncesto, fútbol sala, balonmano, gimnasia deportiva, bádminton, baile deportivo, twirling, gimnasia rítmica, artes marciales, tenis, voleibol. También puede acoger ferias de comercio, exposiciones, conciertos, festivales teatrales, congresos y convenciones. El pabellón tiene 4 pistas polideportivas, salas especializadas, etc. Y es uno de los más grandes de España, un espacio deportivo extraordinario para practicar cualquier disciplina indoor.

 

 


 

 

 

              

 

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